24 julio 2008

Mensaje en una botella (pt1)

"Esta historia se basa en acontecimientos reales, no obstante, todos los personajes y localizaciones son de ficción"

Andrew corría y corría tras el balón a lo largo del camino rural, como tantos otros sábados habia salido con sus amigos a jugar a fútbol, no sin antes haber terminado todos sus deberes. No era demasiado aplicado, pero dificilmente podría disfrutar del aire libre si no cumplía sus tareas, así que no le quedaba otro remedio.
- ¡Has vuelto a lanzarla demasiado fuerte, Andrew! -gritó uno de sus amigos- No pienso bajar a la playa a buscar de nuevo el balón...
- Vale vale, no te preocupes, siempre te estas quejando. -replicó Andrew.
El niño bajó por la pared de rocas que hacia las veces de rompeolas, y se dejó caer a la arena de la pequeña playa. La mayoría del tiempo la playa era accesible, solo cuando hacia realmente mal tiempo, esta desaparecía bajo las aguas de las tormentas. Entonces las rocas tenían alguna utilidad aparte de ejercer de escaleras improvisadas para los niños y las parejas que bajaban a la playa durante el resto del año.
- ¡Como esté en el agua, te vas a bañar para cogerlo! -exclamaba un niño desde lo alto, pero sus palabras no preocupaban demasiado a Andrew, ya que había localizado la pelota. a salvo, varada entre las pequeñas dunas de arena.
Se acercó y recogió el balón, le dio un par de golpes con la palma de la mano para sacudirle la arena y alzó ligeramente su esférico botín para observarlo. Un brillo lo cegó durante un instante antes de que el apartase la mirada, algo había en la orilla del mar y el tenia una curiosidad innata.
Se giró y miro a los niños que esperaban en el camino. - ¡Allá va! -les gritó mientras le daba un buen chute al balón. Unos cuantos metros y segundos mas tarde, era rescatado por los demás críos entre vítores y exclamaciones. Misión cumplida, ahora que volvían a jugar, nadie seguía esperándole, así que podía ir a ver que era aquello que relucía tanto.
- Como sea alguna lata de refresco vacía... -Mascullaba en voz baja mientras daba zancadas hasta la orilla. Una vez llegó, observo el objeto.
- Fantástico, aun peor, la botella de un borracho, ja ja ja. -se rió el niño, mientras estiraba el dudoso tesoro de su prisión de arena mojada.
Había algo dentro de aquella botella, advirtió Andrew. Ahora tenia sentido que hubiesen dejado el corcho bien hundido tapando el agujero. - ¡El mapa de un tesoro! se dijo para el mismo, mientras estiraba del tapón con todas sus fuerzas. El corcho se deshizo practicamente en su mano una vez logro extraerlo, sin duda era muy viejo. Volteó la botella y deslizó sus dedos para alcanzar lo que parecían varios folios cuidadosamente enrollados.
Se sentó en la arena, echó la botella a un lado y estiró del lazo rojo que mantenía enrollados los mapas. O lo que el creía que eran mapas...
Durante un segundo se desilusionó, pero el fastidio inicial se convirtió rápidamente en intriga al fijarse en que los folios estaban escritos en castellano, una lengua que afortunadamente conocía.
Se acomodó un poco mas y comenzó a leer.

"Me llamo Isana y huyo de la guerra en un barco con cuatro mil niños...."



Continuará.

1 comentarios:

Javier dijo...

Interesante.
Yo, de pequeño, jugué varias veces (no demasiadas) al futbol en la playa, con los "amigos" y vecinos de las urbanizaciones cercanas. Era una jodienda ir a por la pelota al mar xD.

Yo.. creo que desde que vi la peli de los Goonies, siempre he tenido cierta nostalgia por encontrar mapas con tesoros.
De pequeño incluso escondí un objeto, en mi campo, e hice un mapa con indicaciones, para jugarlo con los amigos.

Siempre me han fascinado estas historias.
En más de una ocasión me he replanteado el escribir una semejante. Quien sabe si algún dia lo haré.
Mientras tanto, estaré TUNED! XD

Salu2!

 

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