14 abril 2009

Upside down



La gente se aleja de el lentamente, como si le tuviesen miedo como si supieran lo que esta apunto de ocurrir, entonces viene la calma.
La sangre retrocede hasta entrar de nuevo en su cuerpo y las heridas se cierran justo cuando todos los huesos se recomponen y encajan, uno a uno, donde deben estar. Y al momento una extraña corriente lo succiona hacia arriba, se eleva al menos diez metros antes de despertar y sentir como su corazón late a la desesperada, haciéndose a la idea de lo que está sucediendo.
Las lágrimas cruzan su rostro y entran en sus ojos, solo entonces está preparado para abrirlos y ver como ya está a tanta altura que las personas solo son puntos de colores sobre el asfalto gris de la urbe.
Un zapato. Su zapato izquierdo vuela a su encuentro y tras varios giros y piruetas logra alcanzar su pie y encajar, aparentemente bien sujeto. Para entonces esta algo más calmado y nota como su respiración es algo mas rítmica y relajada, lo suficiente como para ignorarla y volver a pensar en cosas que debieron ser y no fueron, en pasados incompletos y futuros rotos y en decisiones equivocadas.
Susurra unas palabras en algún idioma incomprensible y para entonces está lo suficientemente alto como para dejar atrás la mayoría de edificios, los cuales le muestran una impresionante vista de la ciudad mientras el sol de media tarde se filtra entre ellos y baña su rostro. Y se eleva, se eleva, se eleva…
El edificio que lo ha acompañado en paralelo durante todo su viaje esta apunto de abandonarlo en la inmensidad del cielo, y cuando falta poco para que esto ocurra sus músculos recuperan algo de fuerza, reduce la velocidad de ascenso y se coloca en vertical. Sus piernas se flexionan para posarse suavemente en la cornisa y aprovecha para aferrarse, aunque sea de espaldas, a la fría barandilla.
La calma lo invade todo, solo el viento es su compañero en el punto más alto de la jungla de asfalto. Mira hacia el frente. Su mente se queda en blanco, y cuando sus manos flaquean en su intento de sostenerse a la barandilla, unos delicados brazos le rodean y lo aprisionan con fuerza por detrás. Y una vocecilla le dice:
- No lo hagas. Por favor.

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* He intentado plasmar en este texto la visión de un futuro que podría ser y sin embargo no será a causa de que el personaje protagonista es salvado en el último momento y dándole una oportunidad de romper con la visión que tenemos durante la lectura, en la que la cobardía y la ausencia de esperanza lo llevan a terminar con todo y lanzarse al vacío. En el relato la salvación le llega en forma de una persona, he hecho esto porque creí que sería mucho más sencillo de entender para el lector el hecho de que finalmente no se tire porque lo retienen, aunque tengo que admitir que también pasó por mi mente el que recapacitase el solo ante algún pensamiento que cruzase su cabeza y desistiese.
Tal vez la música no acabe de encajar, pero la verdad es que me ha parecido bastante inspiradora para escucharla mientras se lee. Y eso que yo no suelo escuchar ese tipo de canciones, juas.

2 comentarios:

Javier dijo...

Creo que siempre hay algo que nos ancla a la vida.. ya sea alguna persona especial, amistades, familia o personas que nos necesitan. Sería injusto echar a perder tantos años de trabajo y convivencia...
Solo que a veces lo olvidamos y quizás queramos escoger el camino más facil (al menos lo pensamos).

Por suerte, para el protagonista de esta historia ficticia, todavía hay gente que se preocupa por él.

Imagino que despues de la tormenta, viene la calma, o más tormentas (dicen que lo malo viene todo junto, al igual que lo bueno).
También dicen que a veces es mejor una caida a tiempo para levantarnos con más fuerzas.

Javier dijo...

WOHOOOO Visitante número 2000!!!

Y que sigan leyendote por mucho más.

 

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