21 noviembre 2009

Como pincharse con la aguja del pajar

¿Que buscamos en los demás? ¿Que nos atrae de ellos o nos inspira? ¿Porque los rechazamos o nos esforzamos por hacer que permanezcan cerca con insistencia casi enfermiza?


Supongo que cada uno tendrá sus propios motivos, yo aun no he sabido encontrar realmente los míos, en parte porque soy un fracaso con las relaciones personales y en parte porque me suele gustar gente muy variopinta.

Muchas veces simplemente me gusta la gente por gestos que tienen, y a menudo los clasifico en menos de cinco minutos como gratos o ingratos. Se que está mal, debería intentar ver como son un poco más en profundidad, pero a veces un solo cruce de miradas me produce tal rechazo que no me siento a gusto nunca más con esa persona.

Me ha gustado gente porque me ha hablado de forma serena y clara, con seguridad, también simplemente porque sonríen siempre mientras esperan a que termines de hablar, pero no he podido soportar muchas tonterías que a otros les darían igual.

Dejando de lado las primeras impresiones, se que me gusta la gente educada que sabe cuando mandarlo todo a la mierda, los que un buen día deciden romper la rutina solo por dar una sorpresa o los que no tienen miedo de nada ni nadie.

A estos últimos creo que los admiro, porque llevo mucho tiempo intentando ser así, pero solo consigo vagos intentos que no llevan a nada, y cada intento fallido pesa un poco más, y mas, y más… pero luego los ves a ellos, tan seguros tan fuertes, con tanto futuro… que no puedes hacer otra cosa que intentar ser valiente, como ves que ellos lo son siempre.

Decía al principio que se me dan mal las relaciones personales, no se exactamente que es lo que falla, pero creo que es que soy demasiado excéntrico y a la gente le choca, entonces nunca acabo de encajar. Oh, y quizás reciba algún comentario que diga, “eso esta bien, así eres único”
Bien, ser único a veces es una gran mierda, amiguitos. De vez en cuando puedes tener ganas de gritar tan alto que se rompería el cielo del estruendo, pero no lo haces porque para los demas es como pincharse con la puta aguja del pajar, nada agradable porque no te lo esperas en absoluto.

Y quizás algún día encuentre gente que grite conmigo, con los que ser valiente ya no sea una utopía y con los que no tenga que pensar antes de hablar. Que leerán este blog y les parecerá un poco suyo.

O quien sabe, quizás no los encuentre y simplemente viviré con ello.A veces tengo miedo pensándolo, el negado social no sabe estar solo.

1 comentarios:

Irina dijo...

La valentía reside en el simple hecho d no resignarse a ser un cobarde.

 

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